Categoria: Opinió

  • Experiencias y opiniones de un maestro de primaria

    Experiencias y opiniones de un maestro de primaria

    Antes de nada, debo aclarar que no dudo de la buena intención de los docentes modernos y progresistas. Estoy seguro de que su máxima prioridad es la buena educación de su alumnado. Digo esto porque muchos se sentirán ofendidos, pero creo que es algo que debe decirse, porque se están equivocando y no consiguen verlo. Muchos pensarán que el equivocado soy yo, y que hay que tener mucha cara para decir que son ellos los errados, que me creo conocedor de la verdad absoluta, pero es que yo empecé en esto de la educación igual que ellos, haciendo cosas únicamente divertidas en mis clases, procurando usar las tecnologías todo lo posible, tratando de ser buenista ¿pero saben qué descubrí? Que los alumnos no aprendían, que llegaban a cursos superiores de Educación Primaria sin saber leer, escribir y razonar debidamente para la edad que tenían. Podría haber pensado: “Oye, al menos son felices”. Pero párense a pensar a largo plazo. ¿Serán felices cuando sean mayores y esa ignorancia se haya normalizado en sus vidas hasta el punto de verse obligados a trabajar permanentemente en empleos de baja cualificación y mal pagados? ¿Serán felices cuando descubran el dolor de los palos que se lleva uno simplemente por vivir? Para todos aquellos que luchan cada día por divertir a su alumnado —repito nuevamente que seguramente con toda la buena intención— y por evitarles todo tipo de desagrado, les recuerdo que su trabajo es enseñar, no divertir, y aunque aprender puede ser divertido a veces, le pese a quien le pese es el TRABAJO de los niños, y lo pongo en mayúsculas porque eso es lo que es, un trabajo, el de los discentes.

    Pero no me quiero ir por las ramas. Sólo llevo ocho años en esto, por lo que muchos pensarán que soy un pipiolo, pero la verdad es que tengo 35 años, tirando para 36, y he aprendido mucho en mi trabajo. He visto profesores felices e implicados, profesores que aceptan la situación y salen adelante como pueden, profesores que están quemados y profesores que convierten su trabajo en una competición por ver quién es mejor docente. De todos estos profesores voy aprendiendo cositas, y he ido llegando paulatinamente a conclusiones bastante claras sobre lo nefasta que es la situación de la educación en este país.

    EXPERIENCIAS

    Algo de lo que he aprendido mucho como docente es el empleo de metodologías de cuestionables resultados en el aula. En estos ocho añitos de “pipiolo” he visto a una profesora que tenía a sus alumnos de 2º -y posteriormente de 3º de Primaria— jugando continuamente —su compañera de nivel me comentó que tenía que cerrar la puerta de su aula porque era imposible dar clase con semejante escandalera—; a una profesora cuyas clases de inglés consistían en llegar al aula, poner vídeos de canciones en inglés en YouTube y esperar a que acabara la hora; a un profesor que mantenía a su alumnado continuamente delante de una pantalla porque, según él, ¿para qué escribir en libreta si hoy en día se hace todo a ordenador, con calculadora, Tablet, etc.?; a una profesora que premiaba a su alumnado por pequeños logros dejándoles copiar en los exámenes, elegir lo que iban a hacer en clase, decidir cómo sentarse y/o con quién… Esos niños, posteriormente, llegan a niveles superiores de educación sin saber escribir en libretas de dos rayas —los he visto—, sin saber colocar los números para hacer una simple suma o resta —los he visto—, sin comprender nada de lo que leen —los he visto—, sin ser capaces de redactar diez simples líneas —los he visto—, sin poder concentrarse en nada que no brille limitado en una pantalla —los he visto—, sin querer hacer nada que no les divierta —adivinen, también los he visto—… También he visto a profesores usando una metodología para “enseñar” matemáticas comprada a gurús educativos que la han creado con el único afán de ganar dinero fácil —no, su intención no es que los niños aprendan, se lo digo yo—. Usan esas metodologías con toda la buena intención, pero me llama la atención una conversación que tuve con una profesora. Le dije que no iba a seguir esa metodología a rajatabla porque no me convencía para nada —los contenidos no estaban ordenados de forma lógica, sino que daba pinceladas desordenadas de cada tema (un día se da el perímetro, otro día fracciones, otro día estadística, otro día cálculo, otro día se juega con dados porque sí…)—. Su respuesta fue que ella lo sigue a rajatabla porque así, si ve fallos en la metodología, puede quejarse a sus creadores. ¿Les suena de algo? Sí, se llama experimentar con los alumnos, y yo no pienso hacer eso, primero porque no he firmado para hacerlo, y segundo porque dudo que los padres hayan accedido a ello. Por supuesto, los alumnos que me llegan a cursos superiores habiendo sido “educados” bajo esas metodologías progresistas tienen un nivel bajísimo, y sus padres son conscientes de ello y me agradecen que me salte la metodología que se nos intenta imponer.

    Ahora les voy a contar algo sobre una clase que tuve durante dos años, en el primer año que estuve dándoles clase yo aún iba de progresista y moderno: venga a usar pantallas, a ver vídeos sin parar, a jugar todo lo que se pudiese, a hacer trabajitos monos y cuquis, etc. A medida que avanzaba el curso, veía que los niños, que ya venían de por sí con un nivel bajo, no avanzaban. Yo me machacaba a mí mismo pensando que era mal profesor. A algunos los tuve que aprobar aunque consideraba que no era lo mejor para ellos porque, si no, los porcentajes de evaluación negativa jugaban en mi contra. En el segundo año con ellos fue cuando dije: “SE ACABÓ”. Los hice escribir en libretas siguiendo unas pautas, leíamos una hora semanal, seguíamos un libro de texto, hacíamos dictados, se quedaban sin recreo por mal comportamiento, tenían deberes, ellos eran los responsables de copiar las cosas en la agenda… Vamos, que tiré por lo tradicional, eso que muchos consideran antiguo, desfasado, prehistórico, inmoral, sádico, malévolo, perverso, cruel y bla, bla, bla. Bueno, pues adivinen, amantes de lo excesivamente permisivo: LOS NIÑOS ACABARON DÁNDOME LAS GRACIAS. Su nivel subió como la espuma, su comportamiento mejoró, la limpieza de su escritura tenía el visto bueno de Mr. Clean… Y APROBARON TODO… Bueno, todo lo que yo les impartía. Y no, no es que YO los aprobara, es que ellos aprobaron porque les di “caña” y respondieron sin traumas, por mucho que no se lo quieran creer algunos. Los niños y sus padres me dijeron que yo les hacía falta, que necesitaban a alguien que les exigiera. Algunos alumnos me empezaron a comentar que su antigua tutora los trataba como a niños pequeños, que no les hacía trabajar, que apenas aprendían nada con ella… De hecho, y no es por echarme flores, había dos alumnas que deberían haber tenido una adaptación curricular, pero, por causas que no voy a explicar y que implican la negligencia de la orientadora, no les hice. Acabaron aprobando 5º de Primaria —cuando tendrían que haber recibido temario de 3º—, con lo que se les cerró todo lo suspendido anteriormente. ¿Qué conclusión saqué de esta experiencia? Que lo buenista y lo divertidista es perjudicial, y más que suprimir desigualdades, las aumenta.

    OPINIONES

    Otra cosita en la que me he fijado, también relacionada con la forma de impartir clase, es en lo increíblemente extremista que es la gente, especialmente cuando se trata de ser los más innovadores, de ser los mejores profesores, de actuar como si fueran a llevarse un premio. ¿Dicen las nuevas corrientes que el trabajo en grupo es positivo? A partir de ahora todo será trabajo grupal. ¿Dicen las nuevas corrientes que las nuevas tecnologías son muy motivadoras? Traed colirio a clase, niños, porque no vais a usar nada que no emplee electricidad y una pantalla. ¿Dicen que el Aprendizaje Basado en Proyectos es el futuro? Todos a sacar cartulinas, cartones, goma eva, plástico, cola, etc., que vamos a hacer maquetas, juguetes y demás cosas que impliquen escribir lo menos posible cada semana… La gente no se da cuenta de que las cosas tienen que variar. ¿Se puede hacer UN trabajo en grupo de vez en cuando? Sí. ¿Se puede usar la tecnología alguna vez? Sí. ¿Se puede hacer UN proyecto ocasional? Sí, claro que sí. Sin embargo, no nos engañemos, los niños necesitan de una rutina de esfuerzo diario que implique leer, escribir, comprender, razonar… Y sí, puede que sea aburrida muchas veces, pero es que eso es la vida, pasar por momentos de esfuerzo y los momentos de diversión.

    Finalmente, tengo una opinión muy impopular en la actualidad, por la que seguramente algunos me tacharán de inexperto en educación. Se trata de la importancia de la disciplina, esa pobre a la que muchos confunden con el autoritarismo. No es ni medio normal que un alumno escupa, pegue, insulte, enseñe el dedito, le lance algo, le haga burlas… a alguien —sea alumno o profesor— y no reciba un castigo —otra pobre palabra repudiada por los innovadores—. Abran los ojos. Los actos tienen consecuencias. Si un niño toca un cactus y se pincha, ¿vamos a echarle la culpa al cactus? No. La culpa la tiene el niño, y hay que decirle que eso no se hace, y si vuelve a tocar el cactus, no tiramos la planta a la basura, reñimos al niño por volver a tocarlo. Pero claro, hay una corriente actual de buenismo que aboga mucho por los derechos, pero poco por las obligaciones.

    En conclusión, todos los que hemos estudiado magisterio sabemos —o, al menos, deberíamos saber— que muchas cosas que ocurran a lo largo de la infancia serán muy relevantes en la vida adulta. ¿Acaso no comprenden algunos que acostumbrarse a una vida dividida entre momentos de esfuerzo y momentos de diversión es importante para no acabar desequilibrados? Un niño que se pasa el día jugando en clase y en casa se convertirá en un adolescente que quiere jugar en clase y en casa, y un adolescente que se pasa el día jugando en clase y en casa se convertirá en un adulto que quiere jugar en el trabajo y en casa. ¿Va a jugar en el trabajo? Lo dudo mucho. Vivir una infancia y una adolescencia con momentos de dedicación y esfuerzo no es negarle la felicidad a una persona, es ponerle un chaleco antibalas que le ayude a aguantar los golpes que le dará la vida. La buena intención de procurar un 100% de felicidad a alguien cada día durante toda su vida es un fracaso asegurado, pues más tarde o más temprano, ese 100% se convertirá en un 15%. La disciplina, el trabajo, el esfuerzo, etc. son el jarabe para curarse de la ignorancia, de las penurias y de la incapacidad para adaptarse a las dificultades naturales de la vida. No duden en dárselo a sus alumnos, queridos compañeros de profesión. De verdad que es mano de santo.



    Article escrit per V.V Súper Profe

    V.V és un docent de primària a Catalunya

  • Estan passant coses en l’educació?

    Estan passant coses en l’educació?

    Si servidor de vostès ha après alguna cosa en aquestes tres dècades llargues que porta d’experiència professional és que la política educativa sol ser el fruit d’una disputa permanent entre interessos divergents, i les decisions es prenen més en funció d’interessos particulars que públics. En altres paraules, i això cada vegada es veu més clar, que els lobbies (o grups de pressió) són els que determinen decisions transcendents pel que fa a l’organització, continguts, metodologies del sistema. El què qui com quan on i perquè es fixa a partir de la correlació de forces dels actors socials, polítics, i sobretot econòmics. Allò de “l’infant-al-centre-de-l’educació” sol ser literatura de fulletó per fer demagògia política o seduir votants.

    Efectivament, servidor de vostès no és innocent, i com a persona vinculada a un sindicat, també forma part d’aquest joc en defensa d’uns interessos, que per cert, són en clau de comunitat educativa. Tanmateix, en aquest país, els sindicats docents pràcticament no poden competir en aquesta disputa. No disposen de prou diners per injectar-los en campanyes electorals, ni controlen mitjans de comunicació de masses, ni poden fornir de gadgets electrònics les escoles, ni cap divinitat protectora que impliqui relacions diplomàtiques privilegiades, ni empreses de serveis amb capacitat d’entrar troianament en el sistema, ni comprar voluntats. Tots aquests són els mecanismes que atorguen força i poder als diversos actors per determinar les polítiques educatives locals. Les globals, encara solen ser més discretes, com ara senyors que es reuneixen a Davos per determinar les línies econòmiques dels propers anys, organitzacions híbrides, com ara l’OCDE que organitzen les proves PISA i venen “recomanacions” als governs amb un cert posat de Vito Corleone, o unes institucions europees que ja fa dècades va decidir sistemes educatius adaptats a l’especialització econòmica que pertoca a cada regió: coneixements i tecnologia a la Mittel Europa industrial; competències molt bàsiques i voluntat de guarderia per a una Mediterrània amb una economia de serveis d’escàs valor afegit. En qualsevol cas, és el poder real que colonitza el poder polític qui impulsa  reformes en contradicció amb l’interès general. Un interès general al qual a la comunitat educativa no li resulta gaire difícil consensuar: una educació pública el màxim de qualitativa i que pugui satisfer tant expectatives professionals, com vitals, com oportunitats d’ascens social i cultural. Una eina d’igualació social al servei de la democràcia. Exactament al contrari del que ha succeït en les darreres dècades.

    Com ja s’ha dit en aquests darrers mesos, l’informe PISA, aquesta avaluació periòdica dissenyada per l’OCDE amb més voluntat d’”orientar” les polítiques educatives globals que d’avaluar els sistemes, ha sacsejat les societats europees. Catalunya, amb certa singularitat i responsabilitats en aquesta davallada sobtada, no està sola en aquesta mena de divan educatiu on molts europeus ens hi hauríem d’estirar. Les males notícies abasten bona part dels països occidentals. Hi ha, tanmateix, certes conclusions compartides per la majoria d’analistes.

    Així, malgrat que les proves són competencials (i per potenciar l’ensenyament competencial), els països que n’han sortit més ben parats són aquells que precisament practiquen metodologies més convencionals, amb continguts, llibres de text, exàmens i altres elements que a bona part dels lectors, per sobre de quaranta anys, els resultaran familiars. Ara bé, no sembla el mètode el més determinant d’aquest “èxit” (probablement relatiu). Parlem de països asiàtics, una regió en què s’estan expandint les classes mitjanes, cosa que vol dir que l’esforç i la disciplina, raporten beneficis tangibles. No és un sistema que voldríem aquí, que pressiona excessivament els alumnes, i en certa mesura pot arribar a ser competitiu, dur i despietat. Tanmateix, resulta curiós com un sistema abandonat aquí fa quaranta anys manté elevats nivells d’una eficàcia que hem tendit a menysprear. Un contraexemple més interessant és Noruega, que a principis de la dècada passada va iniciar el camí competencial i que, vistos els primers indicis i resultats (imagino que gràcies a una classe política pragmàtica i a unes autoritats educatives intel·ligents) van rectificar i es van mantenir en una metodologia variable, malgrat que guiada per aquests principis d’eficàcia. La contrapart han estat Suècia i Finlàndia, abans exemplars, i que amb les noves metodologies, fonamentades en la desorientació de l’alumne i a generar una confusió sobre el seu paper i el dels docents, s’han enfonsat en la mediocritat. Especialment Finlàndia, que ha davallat perquè s’ha entestat a imitar-nos en les seves dèries innovatives. Se’n parla poc, tanmateix, un cas interessant és Islàndia, que ha caigut molt per sota de Catalunya (433 en lectura respecte al 462). Els analistes consideren que la degradació de la llengua islandesa, cada vegada menys freqüent en l’àmbit públic, desplaçada per l’anglès, sembla tenir un paper important, i que ens resulta familiar. Una llengua degradada i abandonada per mitjans públics i les autoritats educatives, representa una avaria crítica del sistema.

    Cada família dissortada ho és cadascuna a la seva manera, que ens etziba Tolstoi a la primera frase d’Anna Karerina. Efectivament, a Catalunya li ha afectat negativament ser un bon alumne de l’OCDE i creure’s bona part de les seves indicacions, així com també fer massa cas d’aquests “grups d’interès” –i els gurus associats– que malden per colonitzar l’escola a seva imatge i semblança. Ser un bon alumne dels organismes econòmics internacionals sol traduir-se en fracàs, a permetre experiments perversos.

    La virtut d’aquest gerro d’aigua freda caigut el 5 de desembre passat en forma de PISA, és que almenys s’ha encetat un debat viu que alguns voldrien tancar tirant responsabilitats als sospitosos docents habituals. França, per la seva banda, amb una crisi endèmica, sembla prendre mesures a la desesperada sense tenir en compte que han deixat degradar tant el seu sistema que ja no troben ningú que vulgui fer de mestre, després que molts considerin la seva experiència a les banlieux, com una mena de Vietnam. I aquí el tema de les desercions professionals va en alça.

    El cert és que es constata una davallada general dels rendiments educatius. I aquest, sobretot, és un mal occidental. Una davallada que contrasta amb una extensió de l’escolarització, i fins i tot, una teòrica millora de qualificacions.

    Els darrers dies circulava per les xarxes una interessant gràfica, precisament de Suècia, on pujaven les qualificacions mitjanes dels estudiants suecs, mentre que paral·lelament, els resultats PISA experimentaven una davallada imparable. En altres termes, que s’estava avaluant (i graduant) l’alumnat per damunt d’una realitat més sòrdida. Això és semblant a imprimir diners per acabar amb la pobresa, és a dir, una devaluació que al final, afecta negativament tothom. Això també vol dir que, si hi ha una promoció universal (com d’altra banda s’experimenta aquí, on les qualificacions tendeixen a inflar-se i la mediocritat, a camuflar-se) implica una devaluació total dels estudis, que al seu torn significa la destrucció total del sistema com a ascensor social. Els títols (de secundària, de formació professional, universitaris) tenen cada vegada menys valor. A l’hora d’ocupar una professió o ocupació socialment prestigiosa o econòmicament avantatjosa no té tant a veure amb l’esforç i el talent, com la procedència social. No importa tant “què” has estudiat sinó “on” has estudiat. No importa què has fet sinó d’on véns. En altres termes, tot esberlant la meritocràcia retornem a un món estamental, cosa coincident amb una mena de creixent feudalisme en què la posició social, bàsicament s’hereta com el patrimoni.

    Hi ha un altre factor que crida l’atenció, i que comença a posar nerviosos a aquests responsables educatius que s’han deixat seduir (i corrompre) per aquests interessos globals. El 2020 un informe del Pentàgon alertava d’una preocupant caiguda de les aptituds necessàries per ser reclutat per a l’exèrcit entre joves de 17 a 24 anys, fins al punt que el 77% no eren aptes per al servei militar. O estaven massa grassos, o massa drogats, o massa tatuats, o amb problemes mentals, o amb escàs nivell intel·lectual, o emocionalment massa fràgils. Això, per descomptat, no és culpa del sistema educatiu, sinó probablement perquè els joves no tenen massa clar què se’ls demana ni exigeix. En qualsevol cas, les agències governamentals comencen a ser conscients que adaptar els sistemes educatius a la precarietat econòmica promoguda des del sistema acaba generant una perillosa situació de vulnerabilitat i feblesa, traducció de certa decadència social promoguda per mig segle de neoliberalisme. I potser això és el que estaria explicant alguns indicis de rectificació, o si més no, de qüestionament de les polítiques (que tants beneficis han donat a uns pocs) que s’han practicat improvisadament a les escoles.

    Aquest estiu, a tall d’exemple, s’ha passat del discurs tecnooptimista a la generalització de la prohibició dels mòbils als centres educatius. Aquest ha constituït un interessant fenomen de pocs mesos en què l’opinió pública s’ha girat com un mitjó. A Catalunya i a Europa. Intervencions com les que ha fet la inspecció en una escola de Sabadell (on les “metodologies innovadores” es combinaven amb cert despotisme i traduït en una caiguda a pes dels nivells educatius) podria fer pensar que caldria replantejar moltes de les coses que semblaven una veritat revelada. Diversos estudis, publicacions, assajos comencen a desmantellar intel·lectualment bona part de les teòriques metodologies miraculoses, el darrer dels quals,  Aprendizaje Basado en Proyectos, un aprendizaje basura para el proletariado dels professors espanyols Olga García i Vicente Galindo deixa en evidència allò que venia denunciant la recerca acadèmica des de fa més d’un segle: que s’està abusant una metodologia de gran ineficàcia, resultats mediocres, que implica agreujar les diferències socials i que només s’explica des de l’assumpció de conceptes neoliberals materialitzades des d’indocumentades modes pedagògiques.

    En qualsevol cas, en aquests darrers mesos estem assistint a la punxada de tres bombolles educatives: la bombolla digital (la prohibició dels mòbils és la constatació que els gadgets comporten més problemes que avantatges), la bombolla pedagògica (un qüestionament cada vegada més gran entre les famílies i el professorat) i potser també, la bombolla de la nova gestió pública, és a dir, aquesta burocratització – fiscalització de la tasca dels docents, fonamentada en l’absolutisme de les direccions, el control absolut de mestres i professors, i que s’està traduint en una deserció professional creixent, generant un problema greu. Si volem recuperar-los, caldrà donar-los independència.

    Està canviant alguna cosa? Potser hi ha algun indici, encara que, com deia al principi, les polítiques educatives són una disputa permanent. I, per descomptat, qui més ha empès vers l’abisme l’escola, continua finançant campanyes, comprant voluntats, mantenint el control dels principals mitjans, i per tant, amb el desig perenne d’anar apostant per l’escola com a espai d’enginyeria social disposada a aprofundir més desigualtats, propiciant que els més vulnerables aprenguin menys i proposant experiments que ens han dut allà on mai no hauríem d’haver arribat.



    Article escrit per Xavier Díez i Rodríguez

    Xavier Diez i Rodríguez és un historiador i escriptor català.

  • Què és el Innovamat

    Què és el Innovamat

    Per respondre què és Innovamat cal remuntar-se a l’any 2016. Aquell any la Fundació Jaume Bofill amb la col·laboració de la UOC i la Fundació La Caixa i amb el beneplàcit del Departament d’Educació van engegar un programa de transformació educativa anomenat Escola Nova XXI.

    Aquest programa de transformació educativa pretenia canviar el model d’educació de les escoles de Catalunya suposadament de caire tradicional cap a un model netament innovador.

    En aquest programa s’hi van adherir un conjunt d’escoles que ràpidament van comprovar, tot i que no sempre ho van manifestar, la complexitat de fer tants canvis en tant poc temps. Això va portar a un cert desgavell metodològic i a que els resultats beneficiosos, com així corroboraria el Consell Superior d’Avaluació de Catalunya anys després, es demostressin nuls.

    En aquest període és quan neix l’empresa i la proposta d’Innovamat. Pretenia unificar una metodologia innovadora per a tots els centres, tal i com proposava Escola Nova XXI, però en aquest cas donant-ho tot fet i que així no hi hagués recels des dels claustres a aquests canvis en ocasions una mica imposats.

    Així doncs, el curs 2018-2019 Innovamat i la seva proposta es comencen a implantar en algunes escoles. En aquest cas només a 1r i 2n de primària. En aquests primers centres l’experiència a aquests dos cursos de cicle inicial agrada perquè són cursos en què la manipulació és essencial, la complexitat dels continguts és relativament senzilla i no depenen de coneixements apresos en el cicle anterior. El curs següent ja s’implanta de forma bastant massiva a moltes escoles a 1r, 2n, 3r i 4t. I aquí ja comencen els problemes, ja que la implantació a cicle mitjà esdevé bastant caòtica i provoca certs desaprenentatges i molta confusió entre el nou alumnat al qual se li presenta aquesta proposta i tota la metodologia que porta implícita (la forma de resoldre les operacions bàsiques, l’absència d’explicacions en els quadernets, les activitats de l’app que són vistes com un joc). Des d’aleshores, Innovamat s’ha anat estenent fins a l’ESO fruit d’un bon màrqueting i que els centres que ho implantaven li donaven un cert marge de temps per tal de valorar l’eficàcia del producte.

    Com s’estructura Innovamat?

    Innovamat consta de 3 potes: 

    • En primer lloc, els quadernets del Laboratori de Nombres que serveixen per aprendre numeració i càlcul. Aquests quadernets està estipulat que els has d’utilitzar en dues sessions cada setmana.
    • En segon lloc, el Llibre de les Aventures. Aquest quadernet té un repte per una sessió setmanal per tal de treballar mesura, geometria i estadística.
    • Finalment, tens l’aplicació on els nens cada setmana en una sessió d’una hora entren a practicar en un entorn gamificat.

    Com funciona quan es posa a la pràctica?

    • Laboratori de Nombres: es plantegen com sessions en què es manipula, es reflexiona i finalment, si hi ha temps, es posa a la pràctica en el quadernet. Aquesta última part sol ser la que els nens porten de deures a casa i que genera tantes problemàtiques, ja que en moltes ocasions els nens no han entès tot el plantejament inicial i al no haver-hi cap explicació els pares no poden ajudar perquè no saben de què es tracta. Hem de pensar que en aquest quadernet es treballa la base de les operacions i el càlcul i si els nens no entenen bé la proposta els dificulta la progressió.
    • Llibre d’Aventures: es mira a la pantalla una historieta que planteja un repte, entre tots s’ha de resoldre i finalment plasmar-ho en el quadernet. Molt sovint copien en el quadernet les respostes que la mestra plasma a la pantalla sense haver entès l’activitat. Aquest quadernet té un defecte important. Els continguts de mesura, geometria i estadística es treballen en una sola sessió i no es sol tornar a tocar aquell tema fins el proper curs, fet que impossibilita que consolidin aprenentatges.
    • App: Té aparença de videojoc amb música que no sempre deixa concentrar i amb una recompensa (la fira) que generalment es converteix en un gran distractor. En aquesta sessió les activitats que li apareixen al nen són a l’atzar i poden estar o no connectades amb el que s’ha estat treballant els darrers dies a l’aula. A més a més, té l’opció d’ajuda que bàsicament resol l’activitat sense que el nen hagi de pensar. És un entorn que fomenta la resposta de tanteig en un qui l’encerta l’endevina que busca arribar quan abans millor a la recompensa de la fira.

    Quines controvèrsies ha generat Innovamat?

    • S’ha aplicat de pressa i corrents no respectant l’alumnat que havia començat a aprendre les matemàtiques d’una altra manera.
    • Els nens porten a casa feines que en teoria haurien de fer a l’aula, però que per falta de temps a l’aula, se l’enduen a casa i els pares comproven que els seus fills no entenen el que fan.
    • Els pares han de buscar ajuda i “formar-se” per poder ajudar els seus fills sense que vegin que aquest esforç suplementari doni millors resultats que el mètode clàssic.
    • El treball amb l’aplicació és viscut pels nens com un joc i el fan sense parar-hi atenció i recorrent a l’ajuda tot sovint per tal de no haver de pensar gaire.
    • Plantejament rígid que no permet que el nen es salti passos que ja no necessita.
    • Manca de consolidació dels continguts introduïts i molta lentitud en avançar.
    • Poca presència de problemes matemàtics classics que servien als alumnes per saber quan utilitzar les diferents operacions bàsiques.
    • Els continguts de mesura, geometria i estadística queden molt poc treballats.
    • A mesura que van pujant de cursos els mestres detecten que els alumnes hi arriben amb mancances importants, ja que els continguts dels cursos anteriors no s’han consolidat.

    En conclusió, totes aquestes controvèrsies han portat a una baixada de nivell i a un endarreriment dels aprenentatges de l’alumnat que utilitza aquesta proposta. Per això demanem que Innovamat no sigui una imposició i es retiri de les escoles per part del Departament. 

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